Reflexión sobre cómo influye el contexto histórico y las condiciones actuales de las familias para el cumplimiento de los Derechos Humanos.
Como
menciona Hernández (2020), “El patriarcado es una ideología. Como tal es un
sistema de creencias y valores. […]. Se estructura como un sistema u
organización social que ha institucionalizado el dominio masculino sobre las
mujeres y la sociedad en general” (p.7). Es decir, esta relación de poder
provoca desigualdad entre hombres y mujeres, arraigada en la organización de la
sociedad que se mantiene de manera intencionada y deliberada porque impone al
individuo sus costumbres, hábitos y creencias.
La
labor de defensa de los derechos humanos ha existido siempre a lo largo de la
historia persiguiendo la consolidación y crecimiento del horizonte de los
derechos que hoy se disfruta. Resulta de gran importancia la interrelación que
debe de haber entre la familia, el Estado y la sociedad en la protección del
goce y ejercicio de los derechos humanos de los niños, las niñas y
adolescentes. Por ello, las personas que tienen a cargo su cuidado deben
cumplir con los deberes y obligaciones que demanda el estado.
La
igualdad de género no solo es un derecho humano fundamental, sino que es uno de
los principios esenciales para construir un mundo pacífico y próspero, a su vez
contribuye a empoderar a todas las mujeres y niñas que por muchos años han sido
esclavizadas en un mundo patriarcado.